Lector

Todo el que escribe necesita un lector. Y lo peor que le puede ocurrir a un narrador es que su lector no lo crea.

Podemos ser tus lectores atentos, gritar cuando estás a punto de tirarte a un abismo verbal o jalearte cuando has iluminado un ángulo muerto. Recomendarte que cambies párrafos de sitio, advertirte de una rima cacofónica, recordarte que más es menos justo a tiempo. Pedirte la información que nos falta o advertirte de las repeticiones.

En fin, lo que hace un lector, pero contigo y en voz alta.

No dudes en preguntarnos.

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